sábado, 4 de junio de 2005

Corresponsabilidad fiscal de las autonomías

No soy un experto en economía. Pero me gusta el tema. Por eso opino e intento aprender lo que puedo sobre el asunto:

Hace un tiempo escribí lo siguiente:

Es hora de, por ejemplo (y utilizo estos números completamente al azar), que de todo lo recaudado el Estado se quede con el 50% para sus competencias y las autonomías con el otro 50% de lo aportado por sus propios ciudadanos para sus propias competencias. Y que cada gobierno autonómico haga lo que pueda con los recursos disponibles. Y si el gobierno catalán (por poner un ejemplo) dispone de más recursos que el gobierno andaluz (por poner también un ejemplo), pues así son las cosas, y hay que hacer frente a la realidad.

Después de escribir aquello leí sobre Solbes esto que me gustó:

El vicepresidente y ministro de Economía ha hecho un guiño a las reivindicaciones del Gobierno de Cataluña y ha apostado por un nuevo modelo de financiación autonómica que cree "espacios fiscales propios" para que las administraciones titulares del gasto sean, en la medida de lo posible, responsables también de los ingresos.

Pero lo que de verdad me ha encantado ha sido un artículo que he leído de Pedro Schwartz en El Cato. El título del texto ya es descriptivo: España: Federalismo fiscal. Recomiendo vivamente el artículo entero a quienes les interesen estos temas de economía. Yo por mi parte destaco este párrafo que resume el artículo y mi opinión:

La reforma que debería proponer el Gobierno socialista, o la oposición si Zapatero no se atreve, es muy otra que la catalana. El Estado español mantendría las figuras de los impuestos nacionales ahora existentes: IRPF, IVA, Sociedades, Plusvalías, cotizaciones sociales, pero bajando los tipos drásticamente, todos al 20% como ha propuesto Miguel Sebastián, el director de la oficina económica del presidente; y el Estado gastaría según ordenaran las Cortes, primando las localidades o los grupos que se considerara equitativo. Si las Autonomías quisieran gastar más en salud, educación, obras públicas o defensa de la lengua vernácula, en sus manos estaría el establecer recargos autonómicos sobre los impuestos nacionales o crear nuevas figuras de impuesto. (No quieren, porque pierden votos).

Lo dicho, me encanta la idea. Desde una perspectiva de la libertad, que, por supuesto, siempre lleva aparejada la responsabilidad, creo que es lo que España necesita. Si, como parece ser, el Estado central consume el 50$ de los recursos económicos, lo que debería hacerse es una reforma fiscal por la cual el Gobierno central rebaje un 50% los impuestos, y a partir de ahí no les dé a los gobiernos autonómicos ni un euro. Desde ese momento serían las autonomías quienes deberían crear sus propios impuestos para financiar sus programas. Y que cada cual, Estado y autonomías, sea responsable por sus gastos e ingresos. Y, por supuesto, así veríamos que si una autonomía quiere tener más presencia (por ejemplo, policía autonómica, representación en el exterior, etc.), se vería obligada a imponer una mayor carga impositiva a sus ciudadanos, con lo que ello conlleva de impopularidad.

Lo que España necesita, por lo tanto, es una reforma fiscal que haga a las autonomías responsables por el dinero que administran, tanto para gastarlo como para recaudarlo.

2 comentarios:

  1. Los sistemas fiscales son algo complejo. El artículo y, en general, las opiniones de Schwartz abogan por sistemas radicalmente liberales (bien) que priman impuestos sencillos, con pocas o ninguna desgravación y con tipos únicos. La escuela socialdemocrata siempre ha tendido al impuesto progresivo para que pague proporcionalmente más el que más gana (o tiene), algo que no es necesariamente más justo ni eficiente. En estas cuestiones siempre estará el debate sobre equidad y eficiencia. Otro tema es cómo se organice la recaudación y el reparto de los ingresos. Eso es política. El diseño del impuesto, ideología.

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  2. Olvidaba. Te has olvidado de los ayuntamientos. Eso también requiere una solución fiscal y responsabilidad en el gasto.

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