viernes, 24 de febrero de 2006

Otro Zarpazo de la Bestia Roja

He leído que el gobierno del paleocomunista y neopopulista Fidel Castro, dentro de su afán por volver a estalinismo más fundamentalista que caracterizó la Cuba de los 60’s; ha prohibido la venta directa al público de revistas como “Hola”, “Muy Interesante”, e incluso del diario “El País”; por considerarlos una intoxicación ideológica para el pueblo cubano. Su distribución a partir de ahora se hará por suscripción, y sólo podrán recibirla los ciudadanos extranjeros residentes en la isla.

Estas cosas no sorprenden a alguien como yo que vivió 28 años allí, y que incluso militó en las juventudes comunistas (y esto es tema para otra reflexión), pero es posible que quién no conozca de cerca al monstruo no comprenda el por qué de estas acciones más dignas de un desgraciado enfermo de Alzheimer que de un lúcido presidente de gobierno.

Hay que tener en cuenta un antecedente: En la década del 60, e incluso durante el principio de la de los 70’s; en Cuba se prohibía cualquier publicación que no pasase por la censura del gobierno. Se prohibía incluso la música en inglés (Beatles incluidos).

Cuando por su propio peso cayó el sistema comunista del este de Europa, y obligado por la situación de pre-hambruna; el sátrapa a regañadientes permitió ciertas cosas para paliar la crisis (recuerden que para los comunistas no importan los medios para alcanzar el fin).

Muchas de estas medidas temporales de subsistencia, como la libre circulación del dólar, la pequeña empresa casi privada, el hacer oídos semisordos ante opiniones adversas al régimen, y la vista gorda ante conexiones “ilegales” a Internet, antenas parabólicas de factura casera, etc; poco a poco han ido dejando lugar al retorno a un rancio comunismo que como sabemos destruyó el país, la unidad familiar, y la vida de muchos cubanos.

Se preguntarán que qué daño pueden hacer la revista “Hola”, “Muy Interesante”, y el pro-izquierdas diario de Polanco a la dictadura.

La respuesta es simple: De dos formas fundamentalmente.

1º-Política e ideológicamente, trasmiten a los cubanos la idea de que sí que hay un mundo mejor fuera de las rejas de la isla-cárcel. El mensaje machaconamente repetido por los dirigentes comunistas de que en España y otros países capitalistas hay unos pocos ricos y una inmensa mayoría que se muere de hambre y que no tiene asistencia médica ni acceso a la educación; sencillamente no “cuela”.

Lo peor es que llegue al pueblo de Cuba la idea de que incluso existe otra forma de ver el socialismo. Una izquierda convencida de que es imposible el sueño marxista a no ser por la fuerza, y que teniendo el poder, no hace las mismas barbaridades que hizo Castro en Cuba, sino que aunque sea sólo de apariencias, respeta las libertades individuales y la propiedad privada.

2º-Económicamente, las publicaciones se convirtieron en un “negocio lucrativo” para unos cuantos. Al venderse estas en precios privativos para la inmensa mayoría de los cubanos; sólo unos pocos que reciben divisas del exterior podían adquirirlas, lo que facilitaba que se dedicaran al alquiler a módico precio de las mismas. De este modo, recuperaban lo “invertido”, obtenían ciertos beneficios, y ayudaban a propagar el “veneno” capitalista.

Esto para el tirano sí que resulta intolerable. Qué haya personas que sean independientes económicamente del estado es lo que jamás puede permitirse un sistema totalitario.
Qué se mine la el adoctrinamiento que tanto ha costado al estado, sobre la superioridad incontestable del sistema socialista cubano, y la desgracia en que se vive fuera de Cuba, no se puede permitir.

Pero como decía al principio, esto ni me sorprende ni me alarma. Esta situación la he vivido más de una vez. Sí que me da pena por los míos, pero no me preocupo demasiado, pues como cualquier ser humano en apuros, los cubanos sabrán como ingeniárselas para seguir recibiendo la información necesaria y para seguir pensando y viviendo independientes del Santo Padre Estado.

Los veremos aplaudir en las manifestaciones de apoyo a Castro (tema de otra reflexión), pero adivinaremos en sus miradas sus verdaderos anhelos de libertad, democracia y prosperidad.

Resumiendo: Una más de las trastadas del “abuelo Paco”. No me asusta. Fastidia a quien obtenía beneficios económicos y a la pobre abuelita que vivía pendiente de las andadas de algún famosillo ibérico o del matrimonio de Don Felipe.

Por esto, los cubanos no van a cambiar ni sus ideas ni sus ansias de una Cuba mejor e integrada en un mundo democrático y de bienestar.

Sólo me resta pedir a los que aún se atreven a ir allí de visita, que si pueden, además de aspirinas, se lleven algún ejemplar de “Hola” o incluso de “El País”; pues supongo que “El Mundo” no pasará por aduana, pues si el primero intoxica ideológicamente, el segundo estará en el mismo listado que la heroína, la cocaína, y otras drogas de abuso.


Un saludo liberal y cristiano.



Juan Alejandro de Llano Montaño


En Valencia, 24 de febrero de 2006

2 comentarios:

  1. Bueno, tu sabes que es todavía más perverso. La mayoría de los ejemplares de periódicos y revistas españolas que circulan en Cuba son de segunda mano procedentes de pasajeros de avión y turistas. Tampoco pueden alcanzar a muchas personas de la población, pero el simple hecho de llevarlas o tenerlas en cas les hará sospechosos: sospechosos de haberlas sacado por cubana de aviación, de recibirlas por correo por sus parientes de fuera, de haberlas obtenido hablando con turistas...
    Se me antoja que la perversidad es todavía mayor que la propia censura y el propio intento de reciclar más dólares que llegan al interior. Es marcar más trazas de quién lee lo que no debe leer y por contacto con quien.

    Un saludo liberal a secas.

    P.D.: yo me llevo revistas (hace tres o cuatro años que no voy, puede haber cambiado) para que si me marean en la aduana al abrir la maleta (sobre todo si es aduanera, y me encargo de que estén bien visibles) siempre puedo generar unas simpatías regalando alguna o dejándola ojear y no rebuscan si llevo garbanzos más de lo normal.

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  2. Parece que Cuba está regresando a los peores momentos ideológicos. Una pena.

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