domingo, 31 de enero de 2016

Cuando se deja de sentir a Dios

No siento a Dios. Así de simple. Creo que el punto de ¿no retorno? fue cuando hace unos cinco años mi primer matrimonio entró en una crisis terrible que finalizó en un terrible divorcio algo más de un año después, dando término a veinte difíciles años de matrimonio. Creí que aquel divorcio era la solución. Igual que creí después que contraer un nuevo matrimonio con una muy buena mujer también era la solución. No lo fue, ni lo uno, ni lo otro.

Me vienen a la mente unas palabras que lei que venían a decir algo así como que una persona que ha fracasado en su primer matrimonio no debería comenzar otro. Tal vez son verdad (y me refiero exclusivamente a mi caso personal). Y no se trata de que el problema fuera entonces o sea ahora de adulterio, drogas, alcohol, violencia o algo semejante. Nunca ha sido ese mi estilo de vida, ni creo que lo va a ser. Es de frialdad. Frialdad por mi parte. Frialdad hacia Dios, frialdad hacia mis hijos, frialdad hacia mi esposa. Entonces y ahora.

No estoy diciendo con todo esto que me voy a convertir en ateo, o en agnóstico, o en un cristiano meramente teórico. Sé que Dios existe, que es bueno, que se reveló a través de Jesús y que (a pesar de mí mismo) está en mi vida. Pero no lo siento. Supongo que es el momento de aplicar a mi vida por completo el famoso cuadro "las huellas en la arena". Y no lo digo con fe. Creo que ya no tengo fe. Lo digo con el intelecto. Tiene que ser así.

8 comentarios:

  1. Agénciese un perro; le enseñara lo que es el amor total y sin condiciones, y salvo que tenga usted un corazón de piedra, no le quedará más remedio que corresponderle. Y si se siente sin objetivos, su compañía y su cariño le proporcionarán uno.

    ¡Ojalá amásemos a Dios de la misma forma absoluta y sin límites con la que nos aman nuestros perros!

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    1. El problema es que no me gustan ni los animales en cautividad ni tener la posesión de un ser vivo.

      Y sí, es verdad que muchos perros son más fieles a sus amos que muchos seres humanos a Dios.

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    2. A mi tampoco me gusta considerarme el "amo" de mis perros. Yo soy su humano, como ellos son mis perros. Y un perro separado de los seres humanos es un desgraciado, porque milenios de evolución lo han preparado para una simbiosis con el hombre (y la mujer, como dirían los políticamente correctos). Un perro no es una posesión; es un socio, el mejor amigo del hombre, aunque suene a tópico.

      El amor entre humanos se convierte, en el mejor de los casos, en afecto, amistad o simple rutina. Por el contrario, el amor alegre y juguetón de un perro joven aumenta con los años y se convierte en algo más profundo y absoluto. Para un perro viejo, estar con su humano es el único objetivo de su vida y ello solo le basta para ser feliz. Por eso cuando uno de ellos se va tras diez, doce o catorce años de compañia, es devastador para su amigo humano, y durante semanas la casa parece vacía y helada.

      Los perros son "máquinas de querer". No es infrecuente que esperen durante años a sus compañeros humanos muertos, o incluso que se dejen morir no comiendo al perderlos. Casi ningún humano hace eso: no por padres, hermanos, esposa/o ni hijos.

      Haga el experimento; adopte a un perro en una protectora. Le hará un favor dándole un hogar, y comprobará usted lo que es el verdadero amor. Tendrá un motivo todos los días para volver a casa del trabajo; ser recibido por su perro. Y mientras ve como le mira y lo acaricia, sentirá que todos los problemas del día parecen menos importantes.

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  2. Teresa de Calcuta padeció durante años, hasta su muerte, una experiencia de falta de fe que recuerda a la tuya, aunque no sé si es la misma. Esto se ve en un libro basado en sus cartas, titulado "Ven, sé mi luz" (Planeta).

    Creo que la fe no es un sentimiento. Durante años, yo perdí la fe, no en el sentido que tú dices, pues yo caí realmente en el agnosticismo, y además no sentía ninguna angustia por ello. Empecé a recuperarla hace unos años, de forma gradual. Todavía a veces me asalta alguna duda, pero mi fe consiste en que, de alguna manera, SÉ QUE ESA DUDA ES EFÍMERA, es decir, sé que volveré a la fe en segundos. La fe es como mi casa, es donde todo cobra sentido. Incluso la duda, no tendría sentido sin la fe. (Si no la tuviera, simplemente no dudaría, pensaría que Jesús no resucitó, simplemente, y no me preocuparía más del tema, como me pasaba antes.)

    Un abrazo.

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    1. Gracias por la información sobre Teresa de Calcuta; intentaré encontrar el libro.

      Y sí, efectivamente la fe (entendiendo como tal la certeza de que Dios existe y de que se ha revelado a través de Jesús) no es un sentimiento. Es una seguridad basada en argumentos lógicos e históricos. Por eso la sigo teniendo, porque si dependiera de mis sentimientos te puedo asegurar que la hubiera perdido hace mucho tiempo.

      He leído tu testimonio personal en tu blog y me parece ciertamente admirable.

      En cuanto a mí, estaba acostumbrado a sentir la presencia de Dios en mi vida. Hoy debo seguir adelante sin sentir esa presencia. Y no es fácil. Pero tampoco es imposible.

      Gracias por tus palabras, de verdad.

      Otro abrazo.

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  3. Yo, al contrario, "creo" que no hay argumentos sólidos para creer que Dios exista. Pero tampoco tengo una seguridad absoluta. No creo en Dios y mal que me pesa, me gustaría tener fe, creo que es de mucha ayuda a las personas cuando están pasando por malos momentos. Nada me gustaría más que tener una epifanía.

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  4. A anónimo: Se empieza queriendo creer (incluso irónicamente) y se acaba creyendo...

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  5. Pues yo llevo 3 divorcios, así que te gano. Je! Y soy “joven”, por lo menos me quedan por delante dos.

    Fuera bromas, es difícil hacer llegar, con palabras, una ayuda que pueda convertir tu duelo en ilusión. Tarea difícil. Pero solo debes entender que si te has divorciado dos veces es porque te quieres, no dejes de hacerlo. Y ten la cabeza con la suficiente tranquilidad para no hacer cosas que no sea quererte. Dedícate un tiempo a ti, y si vives soló, alquila una de tus habitaciones, comparte algo de tu espacio, y haz amistad. Funciona.


    Lo siento, pero con dios no te puedo ayudar. Sólo decirte que si sientes lejos a dios, es por que esta lejos. Pero el que esta cerca es algún pariente o amigo que haya fallecido, pídele a él.

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