jueves, 10 de marzo de 2016

Guerra civil en Electomanía (y mi ofrecimiento personal para la pacificación)

Electomanía está que arde. Aquí lo podéis ver. El resumen de la historia es que el principal colaborador de dicha página, Pensador, descubrió un casi seguro plagio de una encuesta suya y lo denunció desde una entrada, la cual fue borrada por el webmaster de Electomanía ante la amenaza de denuncia judicial del tipo señalado por Pensador. Después de ello, pues eso, la guerra civil en la página entre Pensador y el webmaster.

La situación no me gusta nada. Jamás he intervenido en los apartados de opiniones, tremendamente activos, sino que simplemente me he limitado a leer, anónimamente, las entradas siempre y las opiniones a veces. Pero, a pesar de mi muy distante visión política, a años luz sin duda, con la de la página y la mayoría de sus visitantes, tengo un enorme respeto por el trabajo de Electomanía, el cual he estado siguiendo casi a diario desde la fase previa, la de las encuestas, de las pasadas elecciones generales. Y he llegado a leer que por culpa de este problema Electomanía podría incluso llegar a desaparecer, lo cual simplemente me fastidia muchísimo.

Mi opinión sobre el desafortunado incidente es que Pensador tiene cuando menos 1.023 posibilidades sobre 1.024 de estar en lo correcto, y que la información ofrecida por el sujeto sea un plagio del trabajo suyo. ¿De dónde salen esos números míos? Del hecho de que había 5 partidos con 2 porcentajes cada uno (el de la parta alta de la orquilla y el de la parte baja de la misma), lo que nos da 10 dígitos. Si le damos únicamente dos posibilidades a cada número nos encontramos con que las posibilidades reales totales son de 2 elevado 10, o sea, 1.024 posibilidades. Y eso, según mi calculadora, es un 99.90234375% de posibilidades de que Pensador esté en lo correcto y haya habido plagio. Ya no digo nada si, en vez de 2 posibilidades, le dieramos, por ejemplo, 3 posibilidades a cada uno de los dígitos. A lo cual hay que añadir que de dicha encuesta no hay datos, ni ficha técnica, ni absolutamente nada. Así que lo dicho, Pensador creo que tuvo toda la razón del mundo para denunciar como plagio lo que a todas luces lo es.

Pero también entiendo la posición del webmaster de borrar la entrada ante la amenaza de denuncia en sede judicial por calumnias. Probablemente no se hubiera materializado, pero ante la mera posibilidad de la misma es evidente que saltan todas las alarmas, pues nadie quiere verse metido en esos berenjenales.

Por ello me disgusta profundamente esta pelea entre Pensador y el webmaster de Electomanía, porque posiblemente si yo hubiera estado en la situación de cualquiera de los dos hubiera actuado como ellos lo han hecho.

Y es aquí donde entra mi ofrecimiento personal para solucionar la situación. Ofrezco este pequeño rincón blogueril a Pensador para que publique el texto que le borraron en Electomanía, si es que lo conserva, y si no es así que escriba uno en similares términos. Claro que yo corro el riesgo de que me denuncie el señor ese; pero estaré encantado de ir a España en un viaje gratis cuando el Gobierno Federal de los Estados Unidos conceda mi extradicción y el Tribunal Supremo de los Estados Unidos la ratifique (aquí deberían ir unos emoticoes de, al menos y por este orden, sonrisa, guiño, carcajada y sacada de lengua). Y, una vez que Pensador publique en este blog su visión del asunto, el webmaster de Electomanía puede, si quiere hacerlo, hacer una entrada hablando de la posición de Pensador, con un simple enlace a su entrada en este blog, lo cual, al ser eso, un mero enlace, no creo que sea motivo de demanda. Y después de ello evidentemente cualquiera que quiera hacer referencia a la opinión de Pensador en este tema no tiene más que enlazar el texto en cuestión.

Llegados a este punto algún mal pensado estará llegando a la conclusión de que hago esto para obtener publicidad gratuita y visitas a este blog. Pues sí, es verdad. Al fin y al cabo si uno tiene un blog es para que le lean, y para ello usa todos los medios legítimos que pueda. Pero también es verdad que esa no es la principal razón. La razón principal es que desde los meses anteriores a las elecciones generales le cogí un gran cariño (por decirlo de alguna forma) a Electomanía, y no quiseria ver a dicha página dañada, y mucho menos desaparecida. Y, por lo que he leído en esta situación, esa página la mantienen viva Pensador y el webmaster. Por eso la razón principal de hacer esta propuesta es que Pensador tenga un lugar en el que explayarse sobre la ocurrido sin que ni él ni otra persona en España corra riesgo de demanda, y que el webmaster de Electomania pueda hacer referencia a esa explicación sin correr igualmente ese riesgo de demanda. Y una vez ahí que sea posible que las cosas entre Pensador y el webmaster de Electomanía se arreglen y Pensador no salga de Electomanía.

Aquí queda mi pequeño granito de arena. No sé si servirá para algo. Espero que sí. Y perdón por el rollo, demasiado largo sin duda.

2 comentarios:

  1. Creo que la operación matemática que empleas aquí no es útil para lo que quieres demostrar. Según lo puedes ver aquí, https://es.wikipedia.org/wiki/Variaci%C3%B3n_%28combinatoria%29, lo que estás aplicando es una variación con repetición. Y no se usa para el tipo de problemas que estás planteando. Ejemplos de aplicación de variaciones está en la página http://www.vitutor.com/pro/1/a_3.html, entre otras.

    En todo caso, todos los modelos matemáticos que intentan predecir los resultados de unas elecciones intentan aproximarse a una única realidad. Es decir, los resultados reales de las votaciones son únicos y no se puede comprobar la bondad del modelo hasta que no se celebran elecciones. Pero todos están intentando acertar esa realidad.

    Por lo tanto, que haya varias respuestas que por un medio u otro hayan llegado a la misma conclusión me parece lo más normal. Ocurre lo mismo con quinielas, por ejemplo. Tanto Marca y el As pueden pronosticar los mismos resultados de fútbol.

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    1. Puede ser que tengas razón. Pero me sigue pareciendo demasiada casualidad la coincidencia, tanto en los datos como también en el formato.

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