miércoles, 23 de febrero de 2005

Y sucedieron más humillaciones

Este hombre no se cansa. ¡Qué falta de dignidad! ¡Qué vergüenza!

No es ya únicamente el "Hola, ¿qué tal amigo?" de Bush a Zapatero, respondido por el español con un "Bien, ¿y tú?" que fue dejado sin contestación por el estadounidense. Un encuentro (¿encuentro?) de esas características entre el Presidente de la única superpotencia mundial y el Presidente de la novena potencia económica mundial y quinta europea (como dije ayer) es simplemente humillante. Un desprecio de esas características es vergonzoso.

Pero es que, como siempre, hay más. Zapatero dice en la rueda de prensa posterior que ese cruce de palabras, obligadas en toda reunión internacional entre los participantes, es "lo razonable". Supongo que es en lo único que tiene razón, porque nada más se puede esperar de un Gobierno como el de él, que se esforzó en ofender a Estados Unidos y su Presidente todo lo que pudo. Ahora esas ofensas la está pagando con un "razonable" desprecio por parte del estadounidense.

Claro, que cuando Zapatero destaca la "deferencia" de que Bush hablara con él en español y dice que fue "un saludo cordial" sencillamente asquea. Lo que Zapatero está diciendo, nada más y nada menos, es que la política exterior española se ve obligada a conformarse con las migajas (casi ninguna) que le deja caer Bush, y, además, está contento con eso el Presidente del Gobierno de España.

Llegar a menos es difícil. Pero no imposible. Y Zapatero lo consigue. No es solamente lo anterior, no (que ya es mucho, muchísimo, demasiado), es que la historia sigue. Porque el desprecio de Bush es seguido por los amigos de Zapatero, el francés Chirac y el alemán Schroeder. Sí, esos a quienes Zapatero se esforzó en seguir (y superar) en su enfrentamiento con Estados Unidos por la guerra de este país contra el Iraq de Saddam Hussein. Pues lo consiguió, les superó. Y ahora los amiguetes de Zapatero le dejan totalmente tirado en el camino, y ellos arreglan las cosas con Estados Unidos, tienen reuniones bilaterales con Bush, hacen declaraciones conjuntas sobre temas importantes, y demás.... mientras Zapatero es... nadie. Y es defendido ante Bush por... nadie. Han dejado tirado a Zapatero, y además éste se ve obligado a poner buena cara.

Tres humillaciones, tres, el mismo día. Un saludo humillante de Bush, una defensa humillante de ese saludo, y un humillante alejamiento de Chirac y Schroeder.

Hace poco, muy poco, España era el tercer país en influencia real en el mundo, prácticamente si haber pagado nada a cambio. Hoy en día España es el único país desarrollado que no es nadie, ni para Estados Unidos, ni tan siquiera para sus supuestos amigos. Y todo por culpa de la clamorosa incompetencia de los gobernantes que España padece. Que amargo.

2 comentarios:

  1. Un resumen esclarecedor y bien elaborado. Siente uno vergüenza a toneladas de este gobierno de impresentables.

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  2. Gracias por tu participación y por la valoración del artículo. Lastima que las cosas son como son.

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