domingo, 29 de mayo de 2011

No entiendo a Zapatero


Hay cosas de los gobernantes que, estando totalmente en desacuerdo con ellas, las puedo entender. Peor hay otras que por más esfuerzos que hago simplemente me resultan incomprensibles.

Puedo entender, aunque no lo comparta, que Zapatero, ya de salida, nombrara Vicepresidente del Gobierno y evidente sucesor a Rubalcaba, dándole unos poderes que ningún otro vicepresidente ha tenido en la etapa democrática (ni tan siquiera Alfonso Guerra, que ya es decir). Pero no puedo entender que después de hacer eso hace unos pocos meses, hace dos o tres días se dedicara a promocionar a Carme Chacón. Si pensaba que era ella la ideal, ¿por qué no la nombró Vicepresidenta del Gobierno en vez de a Rubalcaba? Y entonces, cuando Zapatero tenía aún el poder de verdad, ¿por qué no hizo caer en desgracia a Rubalcaba, sacándole del Gobierno? Pero no, promociona a Rubalcaba, y cuando está en la cima, cambia de opinión para decantarse por Carme Chacón. Lo dicho, no lo entiendo.

Pero si lo anterior me resulta incomprensible, más aún me lo resulta el hecho de que Zapatero pensase que podía hacer su jugada a favor de Carme Chacón sin que Rubalcaba ejerciese todo el poder que él mismo le había dado para impedirlo. Conociendo a Rubalcaba (y se supone que Zapatero le debe conocer bien) es de cajón que iba a ejercer toda su siniestra influencia para evitar perder su posición de privilegio. Y que alguien como Zapatero no lo supiese con antelación me resulta eso, incomprensible.

De un Presidente de Gobierno uno espera errores, porque es humano (en el caso de Zapatero muy humano, como él se ha encargado de demostrar), pero también espera una cierta coherencia en la forma de actuar, no que actúe de manera que, al menos yo, no puedo entender.

3 comentarios:

  1. Rodriguez Majadero es un psicopata,no se que eslo que puedes esperar de tal individuo.

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  2. En efecto: a Rodríguez Zapatero no lo estudiarán los historiadores o los politólogos, sino los psiquiatras. No me extrañaría que diera nombre a un nuevo síndrome caracterizado por una violenta e irracional negación de la Realidad: algo así como el síndrome de Münchausen, pero jorobando a los demás en vez de a si mismo.

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  3. ZP es un buenista. Quiere complacer en cada momento al que tiene delante. Con lo cual, promocionaba al mismo tiempo a Chacón, una zapaterista con faldas, y a Rubalcaba, de la vieja guardia felipista.

    Eso de complacer a todos está bien hasta que llega el momento en que ya no es posible. Y Chacón no era posible porque ya no eran tiempos de tontunas y propaganda de cuota femenina.

    La única solución era Rubalcaba si no se quería romper la cadena de mando y no se quería ir a elecciones anticipadas. Así, todo sigue igual. ZP y Rubalcaba siguen mandando en el partido y en el Gobierno. Y el que se mueva, no sale en la foto.

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